Carolina vive en un chalet pareado y su salón da a la parte trasera de su parcela. Siempre quiso vivir en una casa luminosa en la que pudiera disfrutar de la vida que ofrece la luz natural a las viviendas.
Tenía una idea. Si ampliaba considerablemente los huecos de las ventanas de su cocina, comedor y salón podría disfrutar de más luz natural y por supuesto de la fantástica vista de la parte de atrás de su parcela.
Imaginaba lo confortable que podía ser estar dentro de su casa, con el confort de la climatización pero sin renunciar a una iluminación 100% natural durante el día.

Desde que compró su casa la idea de hacer su sueño realidad le había pasado por la cabeza y aunque no tenía mucha idea de obras, imaginaba que lo que quería hacer no era cosa fácil:
- Dudaba si las paredes que quería tirar para agrandar las ventanas eran paredes de carga o no.
- Si la obra no se hacía bien podía derrumbarse parte de la fachada de su casa desde la planta más baja hasta la más alta.
- ¿Sería posible hacer los huecos de ventanas tan grandes sin afectar al resto de la estructura o la fachada de su casa?. ¿Y cómo se hace?
Carolina no quería arriesgar el bienestar suyo y de su familia. Quería estar tranquila. Por ese motivo tomo la determinación de ponerse en manos de una empresa profesional que le ofreciera el soporte técnico, asesoramiento y las garantías que un trabajo de dicha dificultad requería. Carolina se puso en manos de los profesionales de Adryco.
Antes de empezar las obras varios técnicos de Adryco visitaron la vivienda e hicieron las inspecciones de fachada y pruebas necesarias para asegurarse de que la idea de Carolina se podía materializar. Analizaron la estructura de la vivienda y estudiaron cual era la solución más adecuada para realizar los trabajos.

Carolina disfrutó de ver como se ejecutaban los trabajos día a día. Los técnicos de Adryco supervisaban los trabajos con la frecuencia que era necesaria y estaba claro que sabían lo que hacían.
Tras finalizar los trabajos el resultado fue mejor incluso de lo que había imaginado. En invierno la luz del sol entraba por sus nuevos ventanales del comedor dándole una agradable sensación de confort. Por las noches podía incluso ver las estrellas desde su salón.

Gracias al esmerado trabajo de los técnicos de Adryco y al exquisito control durante la obra, la fachada se apoya firmemente sobre la estructura de la casa y permite disfrutar a Carolina y a su familia de grandes ventanales con vistas a su jardín.